Anti-Izquierdismo
Un website para cuestionarse 150 años de ideas destructivas que nos han sido heredadas.

sábado, abril 30, 2005
Sí la izquierda ya fracasó... ¿Por qué nos está ganando?

En Venezuela, la revolución neo-izquierdista del Presidente Chávez, no ha logrado sumar en sus adoctrinadas fuerzas más del 30% de la población.

¿Que sería del neo-izquierdismo continental... e incluso del comunismo en Cuba sin Chávez gobernando en Venezuela? Pues no dejarían de existir. Pero tendrían mucho más problemas, y muchos menos recursos.

¿Puede ser derrotada la revolución en Venezuela? No por ahora. Por ahora ninguna fuerza política opositora establecida tiene un mensaje capaz de despertar esperanzas y unificar una fuerza aún mayor que aquella del chavismo.

Únicamente el liberalismo libertario venezolano presenta un camino a la prosperidad para todos... y cada uno. Eso es lo que hay que oponer a la revolución neo-izquierdista y su sistemática construcción de un neo-comunismo económico. Lo que proponemos funciona para todos... especialmente para quien hoy tiene menos.

¡Y no es poca la diferencia! Lo otro ya se intentó por todas las vías... ¡Y no funciona!

Lo que proponemos es la verdadera salida de la crisis “estructural”. Salida que se alcanza al desmontar la estructura estatista empobrecedora. Transfiriendo el poder y las riquezas acumuladas en el Estado excedido, a la población discriminada y empobrecida. Ver articulo completo
lunes, abril 25, 2005
Grandes logros de la Revolución Cubana

No sé ni cómo empezar a describir los grandes avances que el socialismo trae al ser humano. Aunque entre las dos guerras mundiales ninguno de los diez inventos más influyentes salió de la URSS (claro, debe ser casualidad nada más), Cuba sí que está dando lecciones al mundo.

En las palabras del autor Rubén Benedetti:

Ollas a presión: el gran logro de la Revolución

El día internacional de la Mujer fue el momento elegido por Fidel para dar a conocer uno de los logros más importantes de la Revolución en los últimos años, una medida que apunta a cambiar el estilo de vida de todos los cubanos. Un cambio tan impresionante, que no se ha dado en ningún país capitalista, y que pone a la Isla a la vanguardia no ya de América, sino de todo el planeta.

La medida es tan revolucionaria que no sé ni como anunciarla. A pesar de que se me pasó por unos días, es momento de comentar, aquí, en éste blog un paso semejante para la humanidad:
Señores, el gobierno cubano va a vender a precios subvencionados nada más y nada menos que cien mil ollas eléctricas a presión por mes. - Tomado de Blogbis.

Por otro lado, debe reconocerse la genialidad de Castro cuando buscaba la salida a los problemas del socialismo a través de a) el cultivo de avestruces, por su alto nivel de proteínas, pero carísimos de mantener y b) el diseño de vacas enanas, genéticamente logradas, para una superproducción de leche. Ambos, a y b, simples sueños delirantes.

Sin embargo no todo es malas noticias en un sistema socialista. El Estado cubano acaba de decretar (ya se sabe que los decretos crean realidades) una elevación del salario mínimo a una fastuosa suma: nada más y nada menos que 9 dólares. No, no 90, ni que fuera un país caribeño de esos pobres y poco solidarios, víctimas de la riqueza de Noruega y Singapur. 9 (nueve) dólares. Muéranse de envidia, habitantes de Luxemburgo y Suiza. Y usted, señora cubana, no malbarate esa generosa suma en bienes suntuarios como desodorante, jabón, cepillos dentales, pasta dental o ropa interior nueva, ¡eh!

Y claro, de la mano va el combate a los ventiladores creados en talleres independientes y artesanales, que como todos sabemos son el símbolo máximo del imperialismo. Castro ventila todo lo que necesita ser ventilado, faltaba más. ¡Sólo a un burgués se le ocurriría que se necesita producir más energía, en vez de atacar los electrodomésticos que requieren de ella!
miércoles, abril 20, 2005
La verdadera situación de Venezuela

No falta el despistado (o desalmado) que lleva una boina roja pro-Chávez por las calles de algún país latinoamericano.

Veamos en realidad cómo va Venezuela, en la búsqueda obligada por el Estado de la "justicia social", mientras se atropella la verdadera justicia: la de los derechos individuales independientes del poder.
sábado, abril 16, 2005
El "Ché" anda comiendo en Cuba

El infame "Ché" Guevara anda comiendo en Cuba, al parecer. Veamos cómo quedó luego de vivir 3 meses en base a la libreta de racionamiento que usan los diez millones de cubanos:


(el esqueleto es el auténtico despojo del matón)
martes, abril 12, 2005
Las comunas de Trujillo

Uno llega a ruborizarse de la demagogia empleada por los bedeles de la progresía española. Los mismos que hace un año clamaban desde la calle por una vivienda “digna” imponen desde el poder una vivienda risible de 30 metros cuadrados; conozco a conejos con jaulas más espaciosas.

Recordemos lo evidente: el 95% del suelo en España NO es urbanizable. En una situación de carestía, como ocurre en España, esto es de todo punto una inmoralidad y un atropello político.

Pero si son los políticos los que, comisión mediante (y no sólo del 3% vive el hombre), han causado el monstruoso incremento del precio de la vivienda en España, vuelven a ser estos mismos políticos los que ofrecen soluciones pintorescas a los problemas que previamente han generado.

Imaginen que ustedes tienen una panadería y un grupo mafioso les envía diariamente un matón que les ocasiona importantes destrozos. Al cabo de unos días, ese grupo mafioso se presenta a su panadería y le preguntan si está dispuesto a que sus hombres le “protejan” del matón. Ante la respuesta afirmativa, el grupo mafioso sigue enviando diariamente al matón, quien sigue ocasionando destrozos, pero, gracias a la intervención de la misma mafia, un tanto menores.

La solución obvia pasa porque la mafia deje de enviar al matón y no porque intente, mediante otros tipos, pararle artificialmente los pies.

Con el precio de la vivienda sucede algo similar; inflan con su intervención los precios del suelo y luego, aparece la oficial Trujillo, encargada del franquista Ministerio de la Vivienda, para proponernos a los españoles viviendas de 30 metros cuadrados con aseos comunales.

Olvídense de ofrecer esmirriadas y carísimas viviendas y, en su lugar, dejen de enviar al matón, esto es, abandonen la prohibición de construir donde se quiera. La calificación arbitrariamente política de un suelo como no urbanizable debe terminar ipso facto.

El mecanismo es tan ruin que opera del siguiente modo. Primero, el gobierno crea un problema (restricción del suelo), luego acusa de ese problema a empresarios, capitalistas y especuladores (la especulación encarece la vivienda), y por último utiliza la existencia de ese problema que él mismo ha creado para volver a intervenir (viviendas de protección oficial de 30 metros cuadrados)

El círculo se completa, pues, con sucesivas ampliaciones de poder y un desprecio al honroso trabajo que los verdaderos especuladores (no los que practican Ménage à trois con los políticos) realizan. El Estado sienta las “bases objetivas” para una restricción de nuestras libertades y una ampliación de su cuenta corriente.

Si queremos que el precio de la vivienda disminuya, reduzcamos a su vez el peso del Estado. En caso contrario, terminaremos enlatados en unas comunas pseudomaoístas de 30 metros cuadrados. Eso sí, unas comunas muy dignas; por algo provienen del talentoso ZP.

viernes, abril 08, 2005
Gordos, mentiras y videos

En lo personal no creo que veamos fácilmente documentales como "Michael Moore Hates America" de Michael Wilson en el cual, entre otros temas, muestra cómo se hace un docudrama y porqué tiene tanta recepción.

No lo creo, de la misma manera jamás veremos el documental de Soso Whaley en respuesta al propagandista neo-izquierdista discípulo de More, Spurlock y su docudrama super size me.

¿De que se trata lo que difícilmente veremos?

Simple: Sí comiendo durante 30 días en McDonald’s Spurlock aumentó 12 kilos de peso y 65 puntos de colesterol, Whaley en el mismo período de tiempo bajó 4 kilos de peso así como sus niveles de colesterol.

¿Asombroso? ¿Imposible? ¿Aquí hay chanchullo?

Eso y más, y es que se pueden alcanzar todas las conclusiones que el realizador quiera alcanzar.

1- Spurlock quería demostrar que comer en McDonald’s inevitablemente hace engordar, consumió 5.000 calorías al día o más, redujo su actividad física y, ¡aunque usted no lo crea! engordó.

2- Whaley quería adelgazar y, aunque siguió casi todas las mismas reglas de Spurlock (comer 30 días en McDonald’s, tres veces al día, probar por lo menos una vez cada plato del menú. La diferencia es que ella nunca aumentó las porciones del menú –de regular a grande o extra-grande), consumió un promedio de 2.000 cal/día (alguna que otra vez llegó a 3.000 cuando quiso darse "un gusto"), hizo ejercicios físicos con regularidad y, adivinaron, adelgazó. No contenta con esto Soso Whaley repitió el experimento por otros 30 días y perdió casi otros 4 kilos.

3- Tenemos también el caso de Chazz Weaver, físico culturista y aficionado al fitness, que no se fijó ningún límite de calorías (pues su objetivo no era bajar de peso), de hecho comía normalmente de cuatro a cinco veces al día en Mc Donald’s igualando la ingesta diaria de calorías de Spurlock, pero siguió un riguroso programa de ejercicios (una hora diaria), perdiendo después de 30 días 4 kilos sin aumentar sus niveles de colesterol.

Terceras personas, entre ellas nutricionistas, han seguido esta "batalla" aportando datos y análisis pormenorizados en cuanto a los méritos o fallas de las dietas de Whaley y Weaver (consumo de fibras o minerales debajo del óptimo, por ejemplo) o indicando los gruesos fallos básicos en el planteamiento de Spurlock.

En fin, lo único que pretendió Spurlock, fue decirle esa inmensa mayoría de gordos por sus propios actos. Que no están entre los escasas victimas de desarreglos endocrinológicos y de otros tipos. Porque el docudrama está dirigido a los gordos que comen en exceso y no hacen ejercicio. Que ellos, no son culpables de su gordura por comer en exceso y no hacer ejercicio. Que la culpa de su obesidad no la tiene ellos. Y que la tendría una "maligna" corporación.

Y los gordos comelones, flojos e irresponsables, aplauden. Se los ha "librado" de su responsabilidad personal. Ahora ya están listos para defender a quien los libere de la libertad de elegir.

¿Estúpidos? Sin duda. Y también flojos e irresponsables. Y más que carne, grasa de cañón, servil y peligrosa. Pero no hay novedad en ello. La izquierda que se ha formado en torno a la explotación de mayor de las debilidades del carácter humano. La envidia. No puede dejar de justificar, junto con la envidia, la irresponsabilidad y la flojera. Especialmente en sociedades prosperas.

Pero al izquierdismo le sienta mal que le contesten. Es una de las razones por las que, al final, toda forma, o grado, de socialismo no es más que un paso hacia un sistema servil totalitario integral. Entre tanto, se enquistan en la "industria cultural" y comienzan la censura, mucho antes de llegar al poder.

Sólo en la descentralizada Internet no han podido hacerlo. Por eso intentan desesperadamente regularla desde los gobiernos. Pero esa es otra historia.

¿Me explico?

Fuente original de esta versión libre: http://la-blogosfera.blogspot.com/
sábado, abril 02, 2005
AMNESIA Y AUTOABSOLUCIÓN TOTALITARIAS (II)

El subterfugio de la salvación por medio de las intenciones es recurrente en numerosos textos publicados a raíz de la descomposición de la URSS. Un ejemplo es un texto de Marcou como el siguiente: “Cuánta gente, fuera de los países del socialismo real han creído en esa experiencia: Imbéciles se les llamará hoy. Imbéciles hacia los que profeso una gran ternura: han tenido fe, han combatido, con y por esa fe, y se han engañado; pero su compromiso era al menos portador de una generosidad y altruismo que han dejado de existir en este fin de siglo. Es cierto que hay que guardar en un cajón todos esos sentimientos comunes a varias generaciones de la primera mitad de siglo pero también lo es que han demostrado la poderosa carga emotiva y fuerza de convicción del proyecto comunista”. Estaba claro para Lily Marcou: la primera mitad del siglo XX fue superior a la última década porque existía el comunismo. Su desaparición sólo podía significar regreso, no progreso. Los hombres que le han servido, incluso al precio de pasar toda una vida en la mentira o en la “imbecilidad” eran más “generosos” que los que intentaron usar su inteligencia para respetar la verdad y levantar con exactitud el acta de la impostura comunista; los calumniadores que se ensañaban son esos críticos objetivos, eran “altruistas”. Marcou admite que son innegables los pecados del comunismo, pero se trataría de pecados veniales porque tanto los autores como los cómplices o los que han sido engañados por el más largo crimen contra la humanidad del siglo XX y el más desperdigado por el planeta eran portadores de una “carga emotiva” y una “fuerza de convicción”. Esta absolución fundamental en la exaltación de un subjetivismo que llega al solipsismo por parte de una marxista no es más que otra cómica contradicción. La rectitud de la praxis política basada en el criterio de la íntima convicción y del sentimentalismo personal no deja de ser un curioso avatar del materialismo histórico. Cuando oímos a alguien elogiar a una personalidad política diciendo, sin mayor precisión, “es un hombre o una mujer, de convicciones” nos sentimos inquietos ¿Qué convicciones? De esto se trata. Por desagracia, Hitler también era un hombre de convicciones, pero ¡cuánto más hubiéramos preferido que no creyera en nada! En todas las apologías retrospectivas del comunismo encontramos a esta apelación a la afectividad como excusa de las peores fechorías. Según Marcou y otros muchos se rompe todo vínculo de responsabilidad entre la noble persuasión del militante comunista y los innobles resultados que provoca y encubre. ¡Y esa ceguera voluntaria, esa irresponsabilidad moral se alaban como el súmmun de la virtud en el orden de la acción política! Y, recíprocamente, todo aquel que abre los ojos con lucidez sobre el comunismo, se adhería a una concepción “egoísta”. En pocas palabras, tenía que ser “de derechas”. Bajo la máscara de la honestidad imparcial, ese “hipócrita” debía esconder no su aversión al comunismo, sino a “la sociedad justa que el comunismo quería crear”. Es éste otro delicioso corolario de la versión redentora del materialismo histórico marxista: la historia carece de sentido.

A partir de esta laboriosa acumulación de argucias es posible dar un paso más y defender que los más desgraciados no son las víctimas presentes y pasadas del comunismo sino sus antiguos adeptos que hoy pasan por la cruel prueba de su muerte. Daniélle Sallenave, uno de los miembros del coro que ha entonado ese de profundis, ha dado ese paso con un lacrimoso brío tan conmovedor que los antiguos jefes zeks del gulag (campo de concentración comunista) deberían hacer una colecta para regalarle algo y consolarla de su duelo. En su artículo “Fin del comunismo: el invierno de las almas” exige de entrada una observación que por tratarse de una perogrullada se impone con la fuerza de la evidencia: si el fin del comunismo es el invierno de las almas, la deducción inmediata es que el apogeo del comunismo era su verano. Está claro que esas almas dignas de compasión no son las decenas de millones de almas muertas que el comunismo despachó a patadas a los cielos, sino las almas mortíferas de las izquierdas occidentales que, instaladas en el confort de nuestras democracias, observaban desde los lejos con interés, altruismo y generosidad la faena de los verdugos. En resumen , la oración de Sallenave se basa en esa andadura intelectual intrínsecamente contradictoria que ya hemos visto en acción. El comunismo, confiesa, era una “tiranía odiosa” y “modelo económico nefasto”. Pero al mismo tiempo era el único sistema que podía salvarnos del “encierro en el consumismo, liberalismo desenfrenado, del reino del dinero, y la dominación”. La autora repite, al pie de la letra, el juicio sobre el capitalismo de los viejos socialistas de 1850 y el de los comunistas sobre la democracia en 1920. Borra de un latigazo siglo y medio de historia en el que el socialismo tuvo más que de sobra ocasión de dar muestra de su valía y en el que las sociedades capitalistas es probable que se hayan desarrollado de forma muy distinta a como previó Marx, Jaurés o Lenin. El remedio comunista ha transformado en ruinas todas las sociedades que lo han probado; ha sojuzgado, embrutecido y matado a los hombres, aniquilado la cultura, pero para algunos sigue siendo el “único remedio”. Y el liberalismo parece seguir siendo la enfermedad suprema.
LA GRAN MASCARADA, Jean-François Revel